Cómo proteger vuestro trabajo fotográfico en la era digital

La fotografía profesional nunca ha sido tan accesible... ni tan vulnerable. Con la expansión de internet, las redes sociales y ahora la inteligencia artificial, los fotógrafos enfrentáis desafíos cada vez mayores para proteger vuestro trabajo: capturas de pantalla, descargas no autorizadas, eliminación de marcas de agua, entrenamientos de IA sin consentimiento... La lista no deja de crecer.

Frente a este panorama, no basta con confiar en la buena fe del cliente: debéis actuar de forma estratégica y con las herramientas adecuadas para mantener el control sobre vuestras imágenes, garantizar vuestro sustento económico y ofrecer una experiencia profesional sin fisuras.

En este artículo, exploraremos las claves para proteger vuestro trabajo en la era digital, desde aspectos técnicos como la resolución o las marcas de agua, hasta cuestiones legales, educativas y prácticas. Además, veréis cómo plataformas como CapturaCloud pueden convertirse en aliadas esenciales para aplicar estas soluciones de forma eficaz, sin complicaciones.

Resolución: ¿a qué calidad deben mostrarse las fotos online?

Uno de los puntos más críticos —y a la vez más desconocidos— en la protección del trabajo fotográfico es la resolución real necesaria en cada contexto. Muchos fotógrafos comparten imágenes con más calidad de la necesaria simplemente por desconocimiento técnico, aumentando sin querer el riesgo de uso indebido.

Resolución y DPI: no todo vale para imprimir

En impresión fotográfica profesional no se habla solo de píxeles, sino de DPI (o PPP, puntos por pulgada). Para obtener una impresión con buena calidad:

  • 600 DPI se considera el mínimo aceptable en fotografía profesional.
  • 900 DPI ofrece una calidad notablemente superior.
  • 1200 DPI se utiliza cuando se busca la máxima calidad posible.

El tamaño fotográfico estándar más común es 15 × 10 cm (o 6 × 4 pulgadas). Si hacemos el cálculo:

  • A 600 DPI, una copia de 6 × 4 pulgadas necesita una imagen de 3600 × 2400 píxeles.
  • A 900 o 1200 DPI, la resolución necesaria es aún mayor.

Esto es importante porque cualquier imagen que se acerque a estas resoluciones ya es potencialmente imprimible, aunque no sea el archivo original.

Resolución necesaria para pantalla (web, móvil y ordenador)

Aquí el escenario cambia por completo. En dispositivos digitales:

  • La resolución más extendida en pantallas es aproximadamente 1920 × 1024 px.
  • Una imagen de 1200 × 800 px ya se visualiza con calidad más que suficiente para una galería online.
  • Para miniaturas, 600 × 400 px es un tamaño ideal.

Cualquier resolución superior no aporta valor real al cliente durante la selección, pero sí incrementa el riesgo de capturas, recortes o usos no autorizados.

Comparación de tamaño entre la resolución de una previsualización web y una fotografía de 15 × 10 cm a 600 DPI.

Cómo gestiona esto CapturaCloud automáticamente

En CapturaCloud, este problema está resuelto de base. Las galerías están pensadas para que los clientes visualicen las fotos con una calidad excelente en pantalla, pero sin acceso a resoluciones aptas para impresión.

Esto significa que:

  • No se entregan archivos con DPI ni tamaños suficientes para imprimir durante la fase de selección.
  • La calidad visual es óptima en móvil, tablet y ordenador.
  • El fotógrafo mantiene el control total hasta que se realiza el pago o la entrega final.

Cuando llega el momento adecuado, podéis entregar las fotos en alta resolución de forma controlada, asegurándoos de que el acceso a los archivos finales ocurre solo cuando corresponde.

Recomendaciones prácticas

  • Desde el punto de vista técnico, no es necesario que os preocupéis por el tamaño exacto de las imágenes al usar CapturaCloud, ya que la plataforma gestiona automáticamente la resolución de visualización.
  • Si trabajáis con otras plataformas o métodos, evitad subir imágenes que superen los 1200–1600 px de ancho para previsualización.
  • Reservad siempre los archivos a 300 DPI o superiores exclusivamente para la entrega final al cliente.

La resolución es la primera barrera de protección. Bien gestionada, evita muchos problemas antes incluso de tener que recurrir a marcas de agua, contratos o advertencias legales.

Marcas de agua: aliadas contra el uso indebido

Las marcas de agua son uno de los recursos más usados para proteger las imágenes online. Sin embargo, su efectividad ha cambiado con el tiempo. Las técnicas tradicionales ya no son suficientes por sí solas, pero siguen siendo útiles si se combinan con nuevas estrategias diseñadas para enfrentar los retos actuales, como la eliminación mediante inteligencia artificial.

¿Siguen siendo útiles las marcas de agua tradicionales?

Durante años, las marcas de agua tradicionales —logotipos o textos semiopacos en una esquina o el centro de la imagen— han sido la forma más común de identificar la autoría de una fotografía y disuadir el uso indebido. Pero hoy, las herramientas de edición asistida por IA son capaces de detectar estos elementos, eliminarlos e incluso rellenar el hueco que dejan con resultados sorprendentemente realistas.

Esto se debe a que estas herramientas ya han aprendido a identificar patrones de texto y logotipos habituales en marcas de agua. Aunque su uso sigue siendo muy extendido, ya no ofrecen una protección real contra el robo digital.

Aun así, siguen teniendo un valor importante:

  • Identifican de forma clara y elegante al autor de la imagen.
  • Dan un aspecto profesional y cuidado a la galería.
  • Ayudan a reforzar la marca visual del fotógrafo.

Por eso, muchos fotógrafos siguen utilizándolas, especialmente como una capa adicional de protección o como herramienta de marca.

Tipos de marcas de agua y su función actual

1. Tradicionales

  • Logotipo o texto visible superpuesto.
  • Ubicadas en esquinas o centradas.
  • Poco efectivas frente a IA, pero útiles para reforzar identidad de autor.

2. De patrón o mosaico

  • Repetición del logotipo en varias zonas de la imagen.
  • Dificultan más su eliminación, pero siguen siendo reconocibles por IA.
  • Aumentan la protección, pero pueden interferir con la experiencia del cliente si no se ajustan bien.

3. Anti‑IA

  • Utilizan técnicas de camuflaje que confunden a los algoritmos de inteligencia artificial.
  • Simulan artefactos de compresión o texturas naturales de la imagen para pasar desapercibidas.
  • Los colores, formas y patrones se generan proceduralmente en función del contenido original de la fotografía, lo que las hace más únicas, menos detectables y mucho más difíciles de eliminar sin degradar la imagen.
  • Son una solución moderna y efectiva contra herramientas que extraen imágenes de internet para entrenar modelos sin consentimiento.
Comparativa visual: a la izquierda, fotografía original; en el centro, imagen con la marca de agua anti-IA de CapturaCloud; a la derecha, resultado tras intentar eliminarla con Google Gemini. La eliminación no se completa correctamente: los artefactos siguen siendo visibles en el fondo y la ropa del bebé, y algunos se transforman en manchas y alteraciones en la piel.

4. Invisibles (digitales)

  • Insertan información de autoría en los metadatos o directamente en los píxeles de la imagen mediante técnicas como el watermarking digital.
  • No son visibles para el usuario, pero pueden ser detectadas con herramientas específicas.
  • Su valor está en la trazabilidad, no en la disuasión.

¿Pueden las IA eliminar todas las marcas de agua?

Hoy existen inteligencias artificiales especializadas en restaurar imágenes deterioradas, escalar imágenes pequeñas e incluso eliminar marcas de agua con notable precisión. Estas herramientas son cada vez más accesibles y potentes.

Sin embargo, cuando trabajan con imágenes protegidas correctamente —y especialmente cuando aplican marcas anti-IA—, los resultados nunca son perfectos.

Aunque logren eliminar visualmente una marca, lo hacen generando información nueva que no existe en la foto original. Esto se conoce como una "alucinación de la IA": la máquina inventa contenido para rellenar los huecos.

Esto puede producir:

  • Cambios en los rostros o expresiones.
  • Alteración de los colores originales.
  • Deformaciones o desaparición de personas u objetos.

En la práctica, esto significa que aunque la IA genere una imagen limpia, esa imagen ya no es una representación fiel del trabajo del fotógrafo.

Comparativa visual: a la izquierda, fotografía original; en el centro, imagen con la marca de agua anti-IA de CapturaCloud aplicada; a la derecha, resultado tras intentar eliminarla con Grok. La eliminación provoca alucinaciones evidentes de la IA: cambios en las expresiones, deformaciones faciales y pérdida de rasgos que pueden llegar a hacer irreconocibles a las personas retratadas.

Cómo protege CapturaCloud vuestras imágenes

En CapturaCloud podéis usar dos tipos de protección combinadas al subir vuestras imágenes:

  1. Firma visual con vuestra marca de agua tradicional:
  • Subid vuestro logotipo o diseño personalizado.
  • Ajustad su tamaño, posición y opacidad.
  • Aplicadlo automáticamente a todas las galerías.
  1. Protección anti‑IA activable con un clic:
  • Al subir las fotos, CapturaCloud genera una versión especial con técnicas anti‑IA que actúan como camuflaje frente a algoritmos de eliminación.
  • El archivo original siempre permanece intacto y disponible solo para entrega final.
  • No necesitáis usar software externo ni aplicar estos efectos manualmente.

Así, mantenéis vuestra identidad visual y al mismo tiempo evitáis que las imágenes sean utilizadas para entrenar inteligencias artificiales sin vuestro consentimiento.

La inteligencia artificial y la legislación actual

Uno de los mayores retos a los que os enfrentáis hoy como fotógrafos no son los bancos de imágenes ni las grandes plataformas de contenido: son vuestros propios clientes, cuando intentan usar las fotos sin pagar por ellas o sin respetar los términos acordados.

La facilidad con la que se puede hacer una captura de pantalla, descargar una imagen o incluso manipularla con herramientas de inteligencia artificial hace que la protección del trabajo fotográfico ya no sea opcional: es imprescindible.

¿Qué tipo de usos indebidos hacen los clientes?

Aunque la mayoría de los clientes actúan de buena fe, todos los fotógrafos habéis vivido —o viviréis— alguna de estas situaciones:

  • El cliente hace capturas de pantalla de la galería para evitar pagar por las imágenes finales.
  • Comparte las fotos con familiares o en redes sociales antes de haber realizado la compra o el pago final.
  • Utiliza las imágenes en campañas, páginas web o cartelería sin haber contratado los derechos de uso comercial.
  • Intenta imprimir una imagen de baja resolución obtenida de la galería, aunque tenga mala calidad.
  • En casos más recientes, incluso utiliza la imagen para entrenar herramientas de inteligencia artificial que imitan vuestro estilo.

Aunque algunas de estas acciones parecen inofensivas, todas representan una infracción de vuestros derechos de autor, y debéis estar preparados para prevenirlas.

Lo que dice la legislación (y cómo os protege)

En España y Europa, las leyes están de vuestra parte. Como fotógrafos:

  • Sois los autores legales de todas las imágenes que producís.
  • Tenéis el derecho exclusivo a decidir cómo se utilizan, incluyendo la reproducción, distribución, comunicación pública y transformación.
  • Incluso si un cliente aparece en la imagen, no tiene derecho a usarla libremente sin vuestro consentimiento.
  • La Ley de Propiedad Intelectual os protege frente a usos no autorizados, tanto por parte de terceros como por parte de los propios clientes.

Además, la legislación europea actual reconoce que el uso de imágenes para entrenar inteligencias artificiales debe hacerse con consentimiento, algo que casi nunca ocurre cuando un cliente descarga o comparte fotos sin autorización.

Cómo prevenir estos usos antes de que ocurran

Las leyes están bien, pero prevenir es siempre más eficaz que reclamar. Algunas medidas que podéis aplicar:

  • Dejad claro en el contrato qué usos están permitidos y cuáles no.
  • Incluid una cláusula que especifique que el uso, reproducción o difusión de las imágenes sin haber realizado el pago es ilegal.
  • Aplicad marcas de agua en todas las imágenes que mostréis antes del pago final.
  • Limitad la resolución de las imágenes disponibles para previsualización.
  • Usad plataformas que os permitan mostrar las fotos sin entregarlas realmente.

Cómo ayuda CapturaCloud a evitar el uso indebido de imágenes

CapturaCloud os permite proteger vuestro trabajo frente a clientes que intentan adelantarse al proceso:

  • Las imágenes se muestran en baja o media resolución, perfectas para selección, pero inservibles para impresión.
  • Podéis aplicar marcas de agua visibles, personalizables y persistentes.
  • Las galerías se comparten en un entorno cerrado, privado y con control de acceso.
  • Es posible configurar las galerías para que solo estén disponibles durante un tiempo limitado.
  • Los archivos originales solo se entregan una vez confirmado el pago o aprobado el pedido.

Esto significa que el cliente puede ver, elegir y valorar las imágenes, pero no puede usarlas sin pagar por ellas. Justo lo que necesitáis para proteger vuestra inversión de tiempo, talento y recursos.

Capturas de pantalla y modelos de protección: ¿qué funciona realmente?

Las capturas de pantalla representan una de las amenazas más frecuentes y difíciles de prevenir en el entorno digital actual. No requieren conocimientos técnicos, no dependen de configuraciones avanzadas y pueden realizarse desde prácticamente cualquier dispositivo con un par de toques o teclas.

Pero ¿por qué son tan difíciles de evitar, incluso para plataformas tecnológicas avanzadas?

¿Por qué las capturas de pantalla no se pueden detectar o bloquear de forma fiable?

La clave está en cómo funcionan: las capturas se hacen a nivel de sistema operativo, no de aplicación. Esto significa que cuando un usuario realiza una captura de pantalla, el sistema (ya sea Android, iOS, Windows o macOS) guarda la imagen directamente, sin pasar por el navegador o la aplicación web donde se está mostrando el contenido.

Por lo tanto, las aplicaciones web no pueden detectar de forma nativa cuándo se ha hecho una captura, ni evitar que ocurra. Aun así, existen algunas excepciones o limitaciones, dependiendo del entorno:

FLAG_SECURE y apps nativas

En dispositivos Android e iOS, algunas aplicaciones —especialmente las bancarias o de seguridad— utilizan una función del sistema llamada FLAG_SECURE. Esta herramienta impide que el contenido de la app pueda ser capturado o grabado en pantalla. Si el usuario intenta hacerlo, el sistema bloquea la acción o genera una imagen en negro.

Sin embargo, esta función solo está disponible para aplicaciones nativas, no para webs abiertas en el navegador. Es una limitación importante, ya que la mayoría de las galerías fotográficas se visualizan desde enlaces web.

En algunos navegadores es posible detectar las pulsaciones de ciertas teclas que normalmente se asocian a capturas de pantalla (como Print Screen o combinaciones con Shift o Command). Sin embargo:

  • Muchos sistemas operativos no envían esta información al navegador por motivos de seguridad.
  • En dispositivos móviles no hay teclado físico, y los botones utilizados para hacer capturas (como el de encendido + volumen) no generan eventos detectables.
  • La mayoría de los navegadores móviles no permiten interceptar eventos de hardware.

Esto hace que la mayoría de los intentos de detección de capturas sean inconsistentes o directamente ineficaces, especialmente en smartphones, que es donde los clientes suelen visualizar las galerías.

¿Y qué pasa con el DRM como en Netflix o HBO?

El DRM (Digital Rights Management) es una tecnología usada por plataformas como Netflix, HBO o Disney+ para proteger contenidos audiovisuales frente a copias, grabaciones y accesos no autorizados. Este sistema funciona integrando el contenido dentro de un reproductor específico que controla qué puede hacer el usuario con ese archivo.

¿Por qué no se usa DRM para proteger fotos?

  • El DRM está diseñado para contenido audiovisual en streaming, no para archivos estáticos como imágenes.
  • Implementar un DRM eficaz para fotografía requiere una infraestructura muy costosa, con reproductores específicos, cifrado punto a punto y gestión de licencias.
  • Aun con DRM, el contenido sigue siendo visible en pantalla y por tanto susceptible de ser capturado fotográficamente, especialmente desde otro dispositivo.

Por estos motivos, el DRM no es una solución viable ni proporcional para el entorno fotográfico.

Entonces, ¿qué se puede hacer?

La realidad es que no se puede impedir completamente que un cliente haga una captura de pantalla. Pero sí se puede hacer que esa captura:

  • No tenga calidad suficiente para impresión.
  • Esté marcada con una marca de agua disuasoria.
  • Pierda valor fuera del entorno privado donde fue visualizada.
  • Esté protegida contractualmente ante cualquier uso no autorizado.

Este enfoque no pretende prohibir, sino desincentivar, y en ese sentido es mucho más eficaz y realista.

¿Por qué CapturaCloud es una aplicación web?

En CapturaCloud apostamos por una solución que proteja vuestro trabajo sin crear fricción innecesaria para el cliente. Por eso optamos por una plataforma 100% web, en lugar de una app nativa.

¿La razón? Muy simple:

  • El cliente no tiene que instalar nada.
  • No necesita crear una cuenta ni introducir contraseñas.
  • Accede a una galería privada y personalizada desde un enlace único.
  • La experiencia es inmediata, fluida y segura.

Sabemos que cuanto más complejo es el acceso, más aumenta la probabilidad de que el cliente no vea las fotos, no seleccione o se pierda en el proceso. Y si el cliente no llega a ver el contenido, vosotros no llegáis a facturar.

CapturaCloud busca el equilibrio entre protección y facilidad: mostrar el contenido de forma controlada, pero sin barreras innecesarias.

Soluciones reales para reducir el riesgo de robo

Más allá de las limitaciones tecnológicas, la protección de vuestro trabajo se fortalece cuando implementáis un conjunto de medidas prácticas que dificultan el uso no autorizado y, sobre todo, desincentivan que el cliente lo intente.

No se trata de desconfiar de todos los clientes, sino de establecer límites claros, condiciones justas y herramientas que os respalden como profesionales.

A continuación, os compartimos estrategias que podéis aplicar desde hoy mismo —muchas de ellas fácilmente integrables con CapturaCloud— para proteger vuestro trabajo sin fricciones ni conflictos.

1. Solicitar pago por anticipado antes de mostrar imágenes

Una de las formas más efectivas de evitar el uso indebido de imágenes es no mostrar el trabajo completo hasta que al menos parte del pago esté garantizado. Esto puede aplicarse de diferentes maneras:

  • Un anticipo obligatorio antes de habilitar la galería de selección.
  • Mostrar únicamente una preselección parcial hasta recibir el pago completo.
  • Reservar las imágenes finales en alta calidad para la última fase del proceso.

Más allá del aspecto práctico, el pago previo tiene también un efecto psicológico positivo: el cliente ya siente que lo que está viendo forma parte de algo que ha adquirido, lo que reduce la tentación de apropiarse indebidamente de las imágenes. Se genera una relación más equilibrada y profesional desde el principio.

2. Hacer la selección de fotos en persona (o de forma controlada)

Ofrecer al cliente la posibilidad de hacer la selección en el estudio, en una sesión privada, reduce al mínimo los riesgos digitales. Si no es viable, una alternativa segura es compartir una galería online protegida:

  • Acceso privado mediante enlace único.
  • Marcas de agua visibles.
  • Resoluciones optimizadas solo para pantalla.

Esto es precisamente lo que facilita CapturaCloud: compartir galerías con buena experiencia visual, pero sin exponer archivos finales ni resoluciones aptas para impresión.

3. Limitar el tiempo disponible para ver o seleccionar fotos

Otra medida útil es añadir una fecha de expiración o un tiempo limitado para que el cliente acceda a la galería. Esto genera un sentido de urgencia, reduce las oportunidades de uso indebido y os ayuda a mantener un flujo de trabajo más ágil.

Con CapturaCloud podéis cerrar manualmente una galería en cualquier momento, por ejemplo, una vez finalizado el pedido o transcurrido un plazo acordado.

4. Indicar en el contrato que el uso no autorizado es ilegal

No todos los clientes son conscientes de que una foto, aunque aparezcan en ella, no les pertenece legalmente. Por eso es fundamental que vuestros contratos incluyan una cláusula clara y sencilla que indique:

  • Las condiciones bajo las cuales el cliente puede usar las fotos.
  • Que cualquier uso sin autorización (incluyendo compartir, imprimir o publicar imágenes no entregadas oficialmente) constituye una infracción legal perseguible.
  • Que la entrega de las imágenes está condicionada al cumplimiento del pago y otros términos acordados.

Esto no solo os protege legalmente, sino que también marca expectativas claras desde el principio.

5. Diferenciar entre clientes nuevos y de confianza

No todos los clientes requieren el mismo nivel de control. Podéis aplicar una estrategia más flexible con clientes recurrentes y de confianza, y ser más estrictos con los nuevos:

  • Más libertad en la entrega cuando existe una relación consolidada.
  • Protección más rigurosa en primeras sesiones o cuando hay dudas sobre el uso posterior.

6. Combinar tecnología con sentido común

La tecnología por sí sola no lo soluciona todo. Pero cuando se combina con estrategias de negocio inteligentes, se convierte en una gran aliada. Por ejemplo:

  • Una buena comunicación (que veremos en el siguiente apartado).
  • Un contrato claro y profesional.
  • Un sistema de entrega progresiva: primero previsualización, luego pago, luego descarga.

CapturaCloud ha sido diseñada con este enfoque en mente: protegeros como profesionales sin perjudicar la experiencia del cliente.

Educar a vuestros clientes: una parte esencial de la protección

Por mucha tecnología, contratos y medidas preventivas que apliquéis, el factor humano sigue siendo clave. Muchos casos de uso indebido de imágenes no ocurren por malicia, sino por desconocimiento. El cliente medio no sabe lo que implica compartir una foto sin permiso, recortarla para quitar la marca de agua, o reenviarla a alguien antes de haberla adquirido.

Por eso, educar a vuestros clientes forma parte esencial de cualquier estrategia de protección efectiva.

Comunicación clara desde el primer contacto

La educación empieza antes de la sesión fotográfica. Desde el primer presupuesto, email o reunión, es importante que el cliente entienda:

  • Que las imágenes tienen valor, incluso antes de ser entregadas.
  • Que el fotógrafo conserva los derechos sobre su trabajo.
  • Que hay un proceso profesional detrás: selección, edición, entrega final.
  • Que hay unas condiciones claras para el uso de esas imágenes, acordadas por ambas partes.

Este mensaje debe ser coherente, profesional y no confrontativo. No se trata de amenazar, sino de establecer una relación basada en el respeto y la transparencia.

Cómo reforzar el mensaje durante el proceso

Durante el proceso de entrega o selección de fotos, podéis reforzar esta comunicación con pequeños gestos:

  • Añadir una nota visible en la galería: “Estas imágenes están protegidas y destinadas exclusivamente a la visualización previa. El uso o distribución sin autorización constituye una infracción legal.”
  • Personalizar el mensaje del correo o enlace de entrega: “Gracias por confiar en nosotros. Aquí puedes ver tu galería privada. Recuerda que las imágenes están protegidas por derechos de autor hasta la entrega final.”
  • Incluir una breve explicación sobre por qué se utilizan marcas de agua: “La marca de agua asegura que tus fotos estén protegidas hasta que finalicemos el proceso. En la entrega final recibirás las imágenes limpias y en alta calidad.”

No es solo proteger, es educar y profesionalizar

Educar a vuestros clientes también es una forma de profesionalizar la experiencia fotográfica. Cuanto más claro sea vuestro sistema de trabajo, más percibido será vuestro valor.

Muchos clientes agradecen la estructura y la claridad, porque les transmite confianza. En lugar de enfrentarse a un proceso ambiguo, sienten que están trabajando con un profesional que cuida su arte, sus condiciones y la experiencia del cliente.

Y eso, a largo plazo, fideliza y diferencia.

Conclusión

Proteger vuestro trabajo fotográfico en la era digital es mucho más que aplicar una marca de agua o evitar una descarga: es una combinación de decisiones técnicas, legales, estratégicas y humanas.

La resolución adecuada, el uso correcto de las marcas de agua, el conocimiento de las limitaciones tecnológicas, la claridad contractual y una buena comunicación con el cliente forman un sistema completo de protección. Ninguna medida es perfecta por sí sola, pero juntas pueden marcar una gran diferencia.

Recordad que no se trata solo de evitar el robo, sino de reforzar vuestra posición como profesionales. Cuando controláis cómo se presentan y utilizan vuestras imágenes, también estáis protegiendo vuestro tiempo, vuestro esfuerzo y vuestro valor creativo.

CapturaCloud nace precisamente con ese objetivo: facilitar una experiencia segura y fluida, tanto para el fotógrafo como para el cliente. Porque proteger vuestro trabajo no debería significar complicarlo.

¿Queréis proteger vuestro trabajo sin complicar vuestra relación con el cliente?

CapturaCloud os ofrece una plataforma pensada para fotógrafos profesionales:

  • Galerías privadas y protegidas.
  • Control sobre lo que ve y no ve el cliente.
  • Flujo de trabajo sencillo, sin necesidad de apps ni contraseñas.

Solicitad una demo gratuita o cread vuestra cuenta hoy mismo y comprobad cómo podemos ayudaros a proteger lo que más valoráis: vuestro trabajo.